Voluntariado: ¡seguimos pensando verde!
En conmemoración del Día Internacional de la Madre Tierra, un grupo de 22 voluntarios de la Sociedad de Seguros de Vida participó en una jornada de reforestación en una finca ubicada en Vara Blanca, con el objetivo de restaurar ecosistemas y fortalecer la conectividad entre áreas boscosas.
Durante la actividad, se sembraron 300 árboles en un terreno previamente destinado a potrero. Esta intervención busca reconectar parches de bosque mediante la creación de corredores biológicos, fundamentales para permitir el desplazamiento seguro de la fauna silvestre.
Una de las especies protagonistas fue el aguacatillo, árbol clave para el equilibrio del ecosistema, ya que su fruto es altamente valorado por diversas especies de aves y otros animales. En particular, representa la principal fuente de alimento del quetzal (Pharomachrus mocinno), una emblemática ave que ha visto reducido su hábitat natural en los últimos años.
Según explicó Federico Varela Mora, de la Fundación para la Conservación de la Cordillera Volcánica Central (Fundecor), la zona comprendida entre el volcán Poás y el volcán Barva constituye un corredor biológico estratégico. Sin embargo, la expansión ganadera sin planificación ha provocado la disminución de especies clave como el aguacatillo, afectando la presencia del quetzal y el potencial turístico asociado a la observación de aves.
La jornada se realizó en alianza con Fundecor, organización que brinda asesoría técnica a fincas productoras para promover prácticas sostenibles. Este acompañamiento garantiza no solo la siembra, sino también el cuido y desarrollo de los árboles a largo plazo.
“Este tipo de acciones no solo restauran el paisaje, sino que también generan un compromiso real con la biodiversidad. Cada árbol sembrado representa una oportunidad para que especies como el quetzal encuentren nuevamente su hogar en estas zonas”, destacó Ana Gabriela Soto, gestora ambiental.
Proceso de compostaje
Como parte del voluntariado, los participantes también visitaron la empresa Lombritec, donde conocieron de primera mano el proceso de compostaje y lombricompostaje de los residuos orgánicos generados por la Sociedad de Seguros de Vida. Esta práctica se posiciona como un ejemplo claro de economía circular, al transformar desechos en insumos útiles para la regeneración del suelo.
La actividad reafirma el compromiso de la organización con la sostenibilidad ambiental, promoviendo acciones concretas que impactan positivamente tanto en los ecosistemas como en la conciencia colectiva.



